desde nivel B1 / cultura / Por Carmen Aguirre
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LA PRONUNCIACIÓN EN ESPAÑOL. ¿LA GRAN OLVIDADA?

Yo tenía 9 años y un profesor particular1 de francés, el señor Raigal. Era hijo de un emigrante español en Francia. Había vivido en París hasta los 20 años. Entonces, vino a España, se casó y se quedó a vivir aquí.

En los años sesenta era muy normal que los españoles tuviesen dos trabajos. Él por las mañanas era funcionario2, como mi padre, y por las tardes se convertía en profesor de francés. Venía a mi casa dos veces por semana. De sus clases recuerdo, sobre todo, una cosa, el empeño3 que tuvo en que yo pronunciase a la perfección todos los sonidos del francés y repitiese el ritmo y la entonación con la que hablan los hablantes nativos. ¿Lo consiguió? Yo diría que sí. Una vez en Quebec, en una tienda, después de hablar un poco con la dependienta, me preguntó que si era francesa. Mi acento le debió de parecer parisino. Yo, muy orgullosa, le dije que no, que era española, y recordé inmediatamente a mi profesor y aquellas repeticiones esforzadas hasta que lograba pronunciar a la perfección esos sonidos extraños a mi lengua.

Han pasado más de 50 años. Si no hablas, se te puede olvidar gran parte del vocabulario y algunos aspectos gramaticales, pero la pronunciación se queda ahí para toda la vida. Esta experiencia personal me ha hecho siempre reflexionar sobre qué pasa con la pronunciación, por qué es la gran olvidada, por qué encuentras tanta gente que habla casi a la perfección el español, pero con un acento marcadamente extranjero o por qué a los hablantes de español se les da tan mal pronunciar otras lenguas.

LA IMPORTANCIA DE LA PRONUNCIACIÓN EN LOS PRIMEROS MOMENTOS DE ACERCAMIENTO A LA LENGUA

Cada idioma tiene sus peculiaridades en lo que se refiere a los sonidos que intervienen en ella, los fonemas, que no coinciden en todas las lenguas. Pero también son característicos los hábitos articulatorios, los ritmos y la entonación, que dan a cada lengua una especie de música particular.

Todos los seres humanos tenemos un oído y un aparato fonador especializados en percibir y pronunciar unos determinados sonidos y no otros. También estamos acostumbrados a escuchar y reproducir una determinada música, la música de nuestro idioma. Por eso, al entrar en contacto con otra lengua, es normal que nos cueste bastante percibir los nuevos sonidos y utilizar los músculos adecuados para reproducirlos. Todos nuestros órganos articulatorios tienen que aprender los movimientos y el grado4 de tensión que requiere el idioma que aprendemos. La lengua, la garganta, los labios, los músculos de la cara… tienen que ejercitarse para pronunciar los nuevos sonidos. Para conseguirlo, hace falta mucho tiempo, esfuerzo y la ayuda de un profesor que nos dé pautas5 y nos señale cuándo estamos pronunciando correctamente y cuándo no.

Es muy importante que todo este esfuerzo se haga al principio, en los primeros estadios del aprendizaje. Así nuestro sistema auditivo y nuestro aparato fonador se irán acostumbrando a percibir y a pronunciar desde el inicio los nuevos sonidos correctamente y no cogeremos viciosN ni malos hábitos en la pronunciación.

La pronunciación es importante, no solo por un tema estético, sino porque, si no pronunciamos correctamente y con el ritmo y la entonación adecuados, corremos el peligro de que no nos entiendan.

Si hemos construido nuestra oración con las palabras y la gramática adecuadas, pero no nos hacemos entender, la frustración puede ser enorme. Lo mismo pasa cuando la gente nos habla y no somos capaces de entenderla; sobre todo, cuando podríamos entender perfectamente lo que nos están diciendo si lo viésemos escrito.

Percepción y pronunciación son dos caras de la misma monedaN.

LAS PARTICULARIDADES FONÉTICAS DEL ESPAÑOL

El español no tiene un sistema fonético complicado si lo comparamos con otras lenguas. El número de vocales es relativamente reducido, solo 5, frente a las 12 del inglés o las 16 del francés. Tampoco hay en las vocales diferencia de tonos, como ocurre en el chino.

La sílabaN del español suele ser también bastante simple. Es muy habitual que la sílaba sea abierta; es decir, que esté formada únicamente por una consonante seguida de una vocal (CV). Como en la palabra casa, que tenemos dos sílabas: casa.

Las agrupaciones de consonantes en una misma sílaba son también muy reducidas y tampoco encontramos en nuestro idioma sílabas formadas por una sola consonante. Los núcleos de cada sílaba están siempre formados por una vocal.

En el sistema de consonantes sí encontramos algunos fonemas poco habituales en otras lenguas, como el de la r múltiple, que aparece en palabras como roca o perro.

Quizás esta simplicidad fonética del español es la responsable de que los hispanohablantes seamos especialmente malos al pronunciar otras lenguas. Tenemos que esforzarnos mucho más si queremos hacerlo bien. Y esta sencillez puede que sea también la causa de que nuestro idioma resulte especialmente atractivo para muchos extranjeros que opinan que el español es una lengua bonita de escuchar, aunque no se entienda lo que se está diciendo.

Me di cuenta de que mi lengua era bonita, que sonaba bien, cuando varios alumnos me dijeron que ellos habían empezado a estudiar español porque era una lengua que les parecía atractiva al escucharla, que les gustaba.

En una ocasión, estaba yo con mi hijo Raúl en la terraza de un bar, en un pueblo pequeño cerca de Viena, y manteníamos una conversación con un tono un poco apasionado expresando nuestras opiniones. En la mesa de al lado había una pareja, y la mujer nos miraba con cierta atención. Yo pensé que estábamos molestando, porque los españoles tenemos esa mala costumbre de hablar demasiado alto, pero no. La mujer nos preguntó: “¿En qué lengua hablan ustedes?”. “En español”, le respondimos. Entonces, nos miró con una cara llena de asombro y entusiasmo y nos dijo: “¡Qué bonito suena!”

Vamos a dedicar varios números de esta revista a hablar de las peculiaridades fonéticas del español. En el próximo número, hablaremos de las vocales. ¡No te lo pierdas!

FRASES HECHAS

COGER VICIOS Aprender a hacer algo solos y hacerlo de manera incorrecta. Muchas veces, las personas autodidactas tienen errores que repiten porque se han acostumbrado a ellos y nadie les ha dicho que algo estaba mal. En el lenguaje, en el deporte o cuando tocamos un instrumento musical, por ejemplo, son errores muy difíciles de corregir, por eso se llaman vicios.

SER DOS CARAS DE LA MISMA MONEDA Dos aspectos íntimamente unidos.

NOTAS CULTURALES

SÍLABA Llamamos así a cada uno de los golpes de voz con los que pronunciamos una palabra.


 

* Texto publicado en el número 87 de la revista Punto y Coma       

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