El verbo hacer es el más típico para señalar una acción en general. Pero, además, es uno de los verbos que más variedad de significados puede adoptar según el contexto en el que aparezca.

 

1. Hacer con significado léxico pleno.

Podemos utilizarlo con un significado pleno, claro y primario, cuando significa crear, fabricar, o producir algo.

▲ He hecho una mesa para el salón de casa.
▲ Juan nos hizo una foto preciosa

 

2. Hacer con significado general de acción.

Es un verbo que agrupa en su significado a todos los verbos de acción.

▲ Si actúas con prudencia, tus hijos también lo harán.
▲ Fíjate como me subo en la tabla, haz como yo.

Este mismo significado general es el que adopta el verbo hacer en las preguntas:

▲ ¿Qué haces?
▲ Estoy comiendo.

En la pregunta, el verbo hacer tiene un significado puro de acción sin especificar que solo quedará completado cuando aparezca la respuesta. En el caso del ejemplo, la acción a la que se refiere la pregunta es comer.

 

3. Hacer como verbo de apoyo.

Son muchas las expresiones en las que nos encontramos con que el verbo hacer forma una unidad de significado con un nombre. En estos casos el verbo aporta todos los contenidos gramaticales de tiempo, modo, persona, número y aspecto y el significado general de acción; y el nombre, el significado léxico. Los nombres que acompañan al verbo hacer en estas situaciones pueden ser nombres de acción o proceso y nombres de cualidad.

Este uso del verbo hacer + nombre alterna, en algunos casos, con la utilización de un verbo equivalente que sustituye a la expresión hacer + nombre:
▲ Hacer la comida > Cocinar.
▲ Hacer un viaje > Viajar.
▲ Hacer caricias  > Acariciar.
▲ Hacer el tonto > Tontear.

A veces se da la circunstancia de que el verbo hacer está tan vacío de significado que la expresión hacer + nombre no señala ninguna acción:
▲ Hace frío.
▲ Hace dos horas.
▲ Hacerse tarde.

Lo mismo sucede en determinadas frases hechas, de uso más o menos cotidiano, que señalan cualidades o situaciones y, a veces, equivalen a expresiones con verbos copulativos.
▲ Hacer la calle (ser una prostituta).
▲ Hacer carrera (ser una persona triunfadora).
▲ Hacer un mal papel (quedar mal).

Como vemos, se da la paradoja de encontrar expresiones en las que aparece el verbo hacer, pero no se produce ningún tipo de acción. Es el significado del nombre que va detrás del verbo hacer el que determina si hacer será un verbo que exprese acción o no. Si el nombre que acompaña al verbo hacer es un nombre concreto que designa un objeto que puede ser creado, el verbo adoptará el significado de producir, fabricar o crear, y señalará una acción que tendrá como consecuencia la creación del producto al que el nombre se refiere. Si el nombre es de acción o cualidad, hacer pasará a ser un verbo de apoyo y el peso del significado recaerá sobre el nombre.

Ese significado general de acción que acompaña al verbo hacer provoca que se dé una interpretación de actividad siempre que sea posible. Siempre que esta interpretación de acción sea compatible con el nombre que aparece en la estructura, ésta se dará; pero si el nombre no permite que así sea, la expresión tomará un valor de proceso o de estado. Podemos decir, pues, que es el significado del nombre que acompaña al verbo el que determina cuál va a ser el significado que va a tener el verbo hacer en cada caso.

Estas características del verbo hacer van a provocar que sea uno de los más utilizados en las expresiones idiomáticas y las frases hechas:
▲ Hacer de su capa un sayo (se dice alguien que hace con sus asuntos cosas que no son prudentes o razonables).
▲ Hacer de tripas corazón (sobreponerse para hacer algo que cuesta mucho esfuerzo o da repugnancia).
▲ Hacer el bruto (comportarse empleando la fuerza; se le dice especialmente a los niños cuando juegan peleándose).
▲ Hacerse mala sangre (pensar mucho en algo que ha pasado enfadándose cada vez más).
▲ Hacer de las suyas (comportarse mal; suele decirse de alguien que normalmente se comporta mal).
▲ Hacer caso (prestar atención).

 

4. Cuando hacer quiere decir no hacer.

Son muy interesantes las expresiones en las que hacer está usado aparentemente con un significado pleno de verbo de acción y, sin embargo, las expresiones equivalen a decir que no se hace absolutamente nada:
▲ Hacer oídos sordos.
▲ Hacer/hacerse castillos en el aire.
▲ Hacer que se hace (“hace que hace”).

Hacer oídos sordos equivale a no escuchar y las dos oraciones siguientes  equivalen a no hacer nada.  El hecho de ser imposible la primera, hace que le tengamos que buscar un valor metafórico. Se pueden hacer o fabricar castillos, pero no en el aire, donde no pueden sustentarse. Y eso nos lleva a interpretar la frase como imaginar cosas imposibles sin llevar a cabo acción alguna. La segunda, hacer que se hace, es un derroche de ingenio popular, una doble utilización del verbo hacer, que equivale a negar la acción, porque la acción que señala el primer verbo tiene como objetivo negar la acción que señala el segundo. Quiere decir que se aparenta que se hace, pero en realidad no se está haciendo nada. Encontramos en esta expresión una gran similitud con la circunstancia, tan habitual en muchas lenguas, de que dos expresiones negativas equivalen a una afirmación. En este caso vemos que los papeles se invierten, y es la repetición consecutiva de dos afirmaciones la que equivale a una negación.